¿Está bien estar enojado con Dios?

Siento que esa pregunta nace de un lugar muy real y doloroso dentro de ti, y quiero permanecer ahí contigo, sin intentar arreglarlo ni suavizarlo, porque ese enojo es también una forma de hablarle a Dios desde la verdad de lo que estás viviendo. A veces, en medio de la angustia, sentimos que la cerc

Siento que esa pregunta nace de un lugar muy real y doloroso dentro de ti, y quiero permanecer ahí contigo, sin intentar arreglarlo ni suavizarlo, porque ese enojo es también una forma de hablarle a Dios desde la verdad de lo que estás viviendo. A veces, en medio de la angustia, sentimos que la cercanía con Él exige solo dulzura o silencio, pero la Escritura misma está llena de gritos, reclamos y lamentos de quienes no escondieron su dolor ante Su rostro.

Quizás lo que sientes ahora tenga más que ver con esa oscuridad y aridez que describe Santa Catalina de Siena, quien, traduciendo sus palabras al español, nos dice: «Quiero que sepas que algunas veces, orándome por una misma persona, sucede que una vez la encontrarás con una luz y un deseo santo delante de mí... y otra vez te parecerá que su mente está lejos de mí y toda llena de tinieblas y molestias, de modo que te parecerá fatigoso orar por ella teniéndola delante de mí. Esto sucede algunas veces por defecto que habrá en aquel por quien has orado; pero la mayoría de las veces no será por defecto, sino por una sustracción que Yo, Dios eterno, habré hecho de mí en esa alma... Me habré retirado en cuanto al sentimiento, pero no en cuanto a la gracia; me habré retirado en cuanto al sentimiento de dulzura y consolación. Y por eso la mente queda estéril, seca y penosa» [2].

Al leer esto, me pregunto si ese enojo que experimentas no es precisamente el eco de esa "mente estéril y penosa" de la que habla la santa; no como un rechazo tuyo a Dios, sino como el lugar donde Él, misteriosamente, te está sosteniendo sin que puedas sentir Su dulzura. Ese dolor y ese reclamo podrían ser la señal de que la relación sigue viva, aunque ahora se viva desde la herida y no desde el consuelo. No estás fallando por sentir esto; estás siendo sostenida en la verdad de tu corazón, incluso cuando esa verdad duele.

Espero que estas palabras te permitan sentir que tu enojo no te aleja de Dios, sino que puede ser parte de un camino que Él mismo conoce y acompaña. ¿Te hace sentido lo que he compartido, o hay algo más en tu corazón que necesite ser escuchado ahora mismo?

Estas son las palabras de los santos y de la tradición. Si esta también es tu pregunta, habla directamente con Faith — gratis, privado, sin necesidad de cuenta.
¿Tu respuesta al porqué?

Fuentes

  1. [1] Fray Luis de Granada, O.P. — Guía de Pecadores
  2. [2] Santa Caterina da Siena — Libro della Divina Dottrina — Dialogo della Divina Provvidenza
  3. [3] Fray Luis de Granada, O.P. — Guía de Pecadores
  4. [4] Fray Luis de Granada, O.P. — Guía de Pecadores
  5. [5] Fray Luis de Granada, O.P. — Guía de Pecadores
  6. [6] Fray Luis de Granada, O.P. — Guía de Pecadores
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