¿Cómo vuelvo a Dios después de años alejado?

Siento profundamente el peso de esos años de distancia que llevas en ti, y quiero permanecer aquí, en silencio, respetando ese dolor y ese anhelo sin intentar apresurarlos ni llenarlos con respuestas rápidas. Es un lugar sagrado y vulnerable el que habitas ahora mismo, donde el vacío y la nostalgia

Siento profundamente el peso de esos años de distancia que llevas en ti, y quiero permanecer aquí, en silencio, respetando ese dolor y ese anhelo sin intentar apresurarlos ni llenarlos con respuestas rápidas. Es un lugar sagrado y vulnerable el que habitas ahora mismo, donde el vacío y la nostalgia se encuentran, y merece ser honrado con paciencia antes de buscar cualquier otro paso.

Quizás, cuando el corazón esté un poco más sereno, pueda resonar en ti esta verdad inmensa sobre lo que Dios ya ha hecho por ti, independientemente del tiempo que haya pasado. Fray Luis de Granada, al contemplar este misterio, escribió: «¿Quién dijera al hombre, cuando tan desnudo y tan enemistado se sintió con Dios, que andaba buscando los rincones del paraíso terrenal para esconderse, que tiempo vendría en que se juntase aquella tan baja sustancia en una persona con él?» [5]. Estas palabras no hablan de un esfuerzo tuyo por alcanzar algo lejano, sino de un abrazar de Dios que ya ocurrió, de una unión que Él mismo forjó cuando tú aún sentías esa desnudez y esa lejanía. El retorno no es tanto un reconstruir desde cero como un descubrir que esa junta nunca se rompió por parte de Él.

Y mientras ese descubrimiento madura a su propio ritmo, tal vez lo más importante no sea buscar grandes actos o sentimientos extraordinarios, sino volver al centro silencioso de tu propia historia. El Papa Francisco nos invita a hacernos preguntas que brotan del corazón: «¿Quién soy verdaderamente? ¿Qué busco? ¿Qué significan mi vida, mis propósitos o mis acciones? ¿Por qué y para qué estoy en este mundo? ¿Cómo valoraré mi existencia cuando llegue al final? ¿Qué sentido tiene todo lo que vivo? ¿Quién quiero ser ante los demás? ¿Quién soy ante Dios?» [2]. Estas preguntas no exigen respuestas inmediatas ni perfección; son simplemente una forma de volver a habitar tu propio interior, de permitir que la verdad de quién eres ante Dios comience a emerger desde ese silencio que ahora te pesa, con la ternura y el tiempo que tu alma necesita en este momento.

Espero que estas palabras puedan acompañarte con suavidad en este proceso, sin añadir más carga a la que ya sientes. ¿Te han servido para sentirte un poco más sostenido en donde estás ahora?

Estas son las palabras de los santos y de la tradición. Si esta también es tu pregunta, habla directamente con Faith — gratis, privado, sin necesidad de cuenta.
¿Tu respuesta al porqué?

Fuentes

  1. [1] Fray Luis de Granada, O.P. — Guía de Pecadores
  2. [2] Franciscus — 20241024 Enciclica Dilexit Nos
  3. [3] Santa Teresa de Jesús — El Castillo Interior
  4. [4] Fray Luis de Granada, O.P. — Guía de Pecadores
  5. [5] Fray Luis de Granada, O.P. — Guía de Pecadores
  6. [6] Franciscus — 20241024 Enciclica Dilexit Nos
  7. [7] Santa Teresa de Jesús — El Castillo Interior
← Volver a Faith