¿Puedo buscar a Dios si tengo más preguntas que respuestas?

Sí, absolutamente puedes buscarlo; de hecho, esas preguntas que llevas dentro son ya un comienzo sagrado, porque la fe no exige tener todas las respuestas antes de dar el primer paso, sino que nace precisamente de esa búsqueda honesta. El Catecismo nos recuerda que estas inquietudes son universales

Sí, absolutamente puedes buscarlo; de hecho, esas preguntas que llevas dentro son ya un comienzo sagrado, porque la fe no exige tener todas las respuestas antes de dar el primer paso, sino que nace precisamente de esa búsqueda honesta. El Catecismo nos recuerda que estas inquietudes son universales y esenciales: «La catequesis sobre la creación reviste una importancia capital. Se refiere a los fundamentos mismos de la vida humana y cristiana: explica, en efecto, la respuesta de la fe cristiana a las preguntas elementales que los hombres de todos los tiempos se han planteado: "¿De dónde venimos?", "¿Adónde vamos?", "¿Cuál es nuestro origen?", "¿Cuál es nuestro fin?", "¿De dónde viene y adónde va todo lo que existe?". Estas dos cuestiones sobre el origen y el fin son inseparables. Son decisivas para el sentido y la orientación de nuestra vida y de nuestro obrar» [1].

Tus dudas no son un muro que te separa de Dios, sino el terreno mismo donde Él desea encontrarse contigo y darte luz. No se trata de resolver un acertijo intelectual, sino de descubrir que tu búsqueda tiene una meta y un rostro, pues «la creación es el fundamento de "todos los designios salvíficos de Dios", "el comienzo de la historia de la salvación", que culmina en Cristo. Y, a la inversa, el misterio de Cristo es la luz decisiva sobre el misterio de la creación; revela el fin en vista del cual "al principio, Dios creó el cielo y la tierra" (Gn 1,1): desde el comienzo, Dios tenía en miras la gloria de la nueva creación en Cristo» [2].

Incluso el hecho de que tu mente se asombre ante lo que aún no comprende es, en sí mismo, un don y una forma de oración. La investigación y la pregunta sincera no se oponen a la fe, sino que nos invitan «a admirar aún más la grandeza del Creador, y a darle gracias por todas sus obras y por la inteligencia y la sabiduría que concede a los sabios y a los investigadores. Estos pueden decir con Salomón: "Él me ha concedido la ciencia verdadera de cuanto existe, para que conozca la estructura del mundo y la energía de los elementos... porque la Sabiduría, artificiera de todo, me lo enseñó" (Sb 7,17-21)» [4].

Espero que estas palabras te traigan la paz y la certeza de que tu búsqueda es bienvenida y valiosa. ¿Te ayuda esto a sentir que puedes avanzar con confianza, aun con tus preguntas intactas?

Estas son las palabras de los santos y de la tradición. Si esta también es tu pregunta, habla directamente con Faith — gratis, privado, sin necesidad de cuenta.
¿Tu respuesta al porqué?

Fuentes

  1. [1] Ioannes Paulus PP. II — Catechismus Catholicae Ecclesiae
  2. [2] Ioannes Paulus PP. II — Catechismus Catholicae Ecclesiae
  3. [3] Sanctus Hieronymus (trans.) — Biblia Sacra Vulgata Clementina
  4. [4] Ioannes Paulus PP. II — Catechismus Catholicae Ecclesiae
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